Quisiera que este fuera mi último blog de quejas, que nunca más tuviera que hablar de infelicidad, pero no puedo. No es mi voluntad, es lo que sucede.
Mi gatito sin cola anda perdido. Del 13 de 0ctubre que no tengo noticias de él. Hace más o menos una semana que yo le dejé el último mensaje diciéndole que no seguiría hablándole porque finalmente hablaba sola. Además no tenía ninguna constancia de que le gustara que yo hable cosas triviales o domésticas en mis notas.
Le mencioné que existían numerosas de formas de contactarse y que él podía emplear varias de ellas así que yo estaría esperando que haga eso para volver a hablarle.
Hasta aquí, no ha hecho nada, sólo entrar a mi página, oficialmente, porque de ese modo él sabe que yo sabré que estuvo, pero de dejar alguna letra, de eso nada.
Lo amo tanto, pero es reconchesumadre, no merece que le dé bola, es un mariconazo, un cabrón culiado pagado de si mismo, un creído de mierda.
Y yo aquí penando y muriendo por él... ¡Si seré huevona! Soy una perra vendida por amor... No sé cómo es que he aguantado tanto sin dirigirle la palabra...
No hay día de Dios que no lo piense y lo extrañe. Me duele tanto que no esté. Me siento tan desvalida sin su presencia. Extraño sus caritas hermosas y sus chispazos de alegría y de ingenio...Ya no hay de esos días de amor y felicidad, a pesar de las distancias...
¿Qué quiero? Que se conecte y me mire y me cante y me cuente cosas ¡No sabía que era tan feliz con eso! ¿Qué más quiero? Que me diga te amo y te extrañaba tanto ...¿Y qué más? ¡¡Que venga por mi!!...nada más (¡!)