miércoles, 13 de agosto de 2008

Contigo pan y cebolla

¿Cómo decir lo que siento por él? Sé que es algo inmenso, fuerte, algo que me envuelve, me sacude y me deja flotando. No sé ahora qué sucederá porque yo lo veo ahora con otros ojos. Lo veo como un hombre comprometido que tratará siempre de esconderme en un armario, lejos de las miradas curiosas y eso, a mi, no me gusta.
Tal vez jugaré con él un tiempo más porque lo tengo en mi puño y él lo sabe. Sé que me teme y tiene razón en cierta forma porque si esto hubiese ocurrido hace tres años atrás, lo liquidaba, es decir, finalizaba su vida en pareja con esa mujer. Pero no quiero hacerle nada, no quiero ser mala con nadie pero de todas maneras no apetezco un hombre comprometido. No necesito problemas con mujeres celosas ¡Filo con él!
Este cobarde tiene temor de cambiar su vida ¡Qué cómodo es! ¿Y cómo a mi me dio valor para hacerlo? Yo pude, sobreviví y en el fondo lo paso mejor, mucho mejor que antes en pareja. Tuve una mala compañía que no supo ser fiel ni escuchaba cuando clamaba porque alguien me oyera, me consolara y me prestara su hombro para llorar.
Si quien vive con uno no sirve para oir , para apoyar ¿De qué sirve entonces? Tener sexo es relativamente fácil, cualquiera lo puede dar, pero lo que uno busca es el todo, el conjunto, no sólo un cuerpo o alguien que comparta su techo, uno quiere que le complementen, que le ofrezcan, le den o le presten aquello de lo que uno carece o le hace falta.
Amar no es sólo sexo y provisiones. Amar es complicidad, confidencia, es despojarse de egoísmos, es dar, es pensar en dos, amar es liberar no atar.
Si uno ata por amor, los lazos que usa no son más que el amor mismo. Los papeles y los celos no cuentan aquí porque atan legal y psicológicamente. Nadie quiere eso. Si alguien se casa se compromete, no se encadena. Lo mismo sucede cuando alguien decide compartir una vivienda y una vida.
No concibo que las personas olviden y caigan en la rutina, que ignoren aquello que antes escogieron libremente. Es deber de cada uno alimentar el amor porque no todo ha de ser la promoción social, aumentar el ingreso y las comodidades, por lo tanto, si uno ama puede decir: "Contigo, pan y cebolla".