viernes, 15 de agosto de 2008

DESPEDIDA

Ya no tiene sentido que esta mujer, con esa página sigan allí. El motivo de su existencia no está, por lo tanto, por mucho que le gusten sus reportajes ocultos, esos que hacía con todo el corazón, deberán desaparecer juntos con ella. Amó a un hombre hasta la locura, desafiando a quien se pusiera por delante, desoyendo los consejos de los más sabios. Creyó encontrar en él, al amor de su vida, al Príncipe Azul con que soñó siempre. Hizo cosas increíbles, que es mejor no recordar y menos en este espacio, por el amor de él, pero no obtuvo fruto. Todo fue en vano porque él está casado. Sus alas de mariposa, las mismas con que volaba y se empinaba por sobre los demás para soñar, están rotas. Ya no podrá volar porque ha llegado el momento de evolucionar, de pasar a integrar la tierra para poder renacer. La mujer madura convertida en una chica que jugaba, que reía, cantaba y salticaba por los patios y las veredas, se ha vuelto vieja de un golpe.Ya no quiere jugar, no quiere volver a soñar, ella sólo quiere llorar. No hay consuelo, no hay alegría, no hay ilusión porque aquel hombre que amaba le rompió el corazón. Aquí en este espacio le manifestaba su amor de variadas formas, dentro del marco de su innato pudor. Ahora no hay qué decir, salvo llorar. No hay motivo de alegría o de euforia, porque según su forma de ver las cosas, él ya no es de ella, (y nunca lo fue). Ahora ella piensa cómo hará para olvidarlo porque todo su mundo lo relacionaba con él, su adorado tormento. Ya nada podrá ser como antes, aunque quiera volver, aunque él quiera verla, porque él ha manchado su propia aura, la ha teñido con la mentira y no sabe cómo limpiarla. Ella no quiere ser feliz sobre la desdicha de alguien, porque quería un hombre libre. Ahora todo tiene un aspecto diferente. Si él fuera feliz no buscaría otras mujeres, si es infeliz ¿Qué hace que no termina con ese karma? pero en eso ella no intervendrá. Él sabe lo que le conviene y lo que necesita. Aquí comienza la despedida de un gran amor, como todo lo virtual, fue imaginario. Ese lindo sueño, ese romance, se termina, simplemente con un click. La vida sigue rodando allá afuera, la gente pasa, ríe, vive, mientras para Simone, llueve por dentro y por fuera.