Todo lo hecho es por ti, solo y exclusivamente me lo haces sentir; nadie como tu y a tanta distancia. Ahora sin verte, solo te recreo en mi mente y eso es suficiente, mi imaginación corre a tu alrededor te dibuja, se empapa de ti, te crea en un halo divino que me hace sentir las caricias de tu piel, cálida y a la vez ardiente. Se nota en su densidad, en su palpitar al sentir mis manos en ella, cayendo por cada resquicio de tu cuerpo, incendiando y explotando en un éxtasis de jubilo cada poro de tu piel, al sentir ese calor recorrer tus rincones más íntimos. Fluir que acaricia mi piel, embadurnándola de tu elixir, que desliza mi cuerpo con suavidad. Siento la tibieza de tus entrañas en mis manos, brotando con fuente vigorosa al ajetreo de mis caricias. Rezuma fogosa la aventura de descubrir el intrínseco tesoro, guardado en memoria, para oportuna destreza que te amansa y te desboca. Así lo sientes en ti, así lo dejas salir, entre jadeos y suspiros, que se mezclan en silencio roto por el surgir de tu cuerpo, en un arqueo que aflora desmedido y roto en grandes gritos. El placer puro, el amor terso, que abrazas intenso, sin dejar espacio entre tu y yo. Me persigues me solicitas y él se presta raudo a sentir en su dureza la suavidad que aglutina tu sexo denso. Lo afrontas, lo encaras y con pasión y fuerzas lo absorbes, en un bullicio de atraerlo, retenerlo sin descanso, que te rompa en silencio, tu templo sagrado. Y lo clamas así, déjamelo extasiado, dolorido, desnucado, rómpeme en mil pedazos en sueños inacabados, pero no cejes ni por un instante de darme tu fuego amado, que arder quiero de ti, quemarme toda mi ansia, devorar el liquido derramado que fluye de tu cetro que duro y inhiesto me tienes alojado.
Así me lo pedirías, así lo tienes apretado. Que no decaiga ese fuego, que no decaiga lo añorado, el corazón de tu dueño, el fragor de tu amado.asi te he visto siempre, así te he ideado, así el fuego existe y tú me lo has enseñado.