Hoy como muchas veces, amé a mi hombre a la distancia. Él hizo un espacio para venir a verme, pero no podía darse 100%. No importa, porque sé que él igual está conmigo en cada milésima de segundo que interactúa conmigo.
Se suponía que sólo era un saludo y un intercambio de cosas cotidianas, pero el amor y la pasión pudieron más. Él quería verme en acción pero observando la transfiguración de mi rostro por el gozo. Como siempre, maestro, dirigiendo las acciones de modo que estar este rato con él sea como que me posea efectivamente. Y lo logra.
Yo fui hoy inmensamente feliz y me pregunto a qué factores físicos se debe. Llego a la conclusión de que es una hipersensibilidad auditiva y visual de mi parte, conjugado con un gran amor y el deseo ardiente de tenerlo y de que sea él el único hombre que pueda participar de mi vida personal.
Sé que mi sexualidad está intacta, que el deseo no aminora y que tengo un hombre lindo y vital frente a mi; un hombre que me quiere y me respeta, a pesar de mis bemoles. Yo también lo amo y lo respeto. Es más, lo admiro y siempre estoy embelesada mirándolo ¡Es tan lindo!
Todo esto hace a UNA MUJER FELIZ ¡Envídienme mortales!